Memoria - césar lópez 

Pintar sobre un lienzo en blanco: Memoria y el sonido.

Por Juan Felipe Gómez Chavarriaga

De manera instantánea nos envolvemos en una premisa similar a cuando Marcel Proust probó aquella Magdalena muchos años después al regresar a su pueblo natal, de inmediato el sabor trascendió a sus recuerdos y gracias a ese estímulo procedió a recordar como en su infancia solía saborear aquella tarta con un júbilo únicamente existente en su memoria y la dulce infancia vivida en ese mismo lugar que visitaba en su adultez. El provocador poder de los sentidos surgió gracias al dulzor de la magdalena y fruto de esta experiencia el narrador francés publicó su novela en 7 partes: “En busca del tiempo perdido”. 

Saltamos a Bogotá para conocer a Jessica, que mientras duerme; la atmósfera enclaustra al personaje interpretado por Tilda Swinton en una oscuridad coloreada de manera tenue por un azul oscuro que antecede, junto a la sorpresa de la mujer a un estrépito que golpea algún lugar del ambiente que hasta ese momento era apacible. Jessica se despierta aterrada, parece haber tenido una pesadilla: pero el estruendo provenía de la realidad.  

Entre desconcierto, silencios, texturas rimbombantes y rocambolescas composiciones: Jessica comienza la búsqueda de ese sonido, conocer su origen es su principal motivación y el camino esbozado en Memoria de Apichatpong Weerasethakul es un laboratorio de espectros sonoros, fascinante hasta cierto punto donde Tilda Swinton pasa de actuar a simplemente: ser y estar; la película recorre 2 orillas visuales donde no solo vemos un plano cinematográfico tradicional sino también una composición estática donde los actores, las calles, los paisajes y sonidos conforman un cuadro sensorial para formar un cuadro, en el sentido tradicional artístico. 

 

Weerasethakul saca a flote su formación como artista visual para entregarnos una película totalmente contemplativa donde la apreciación de 2 espectadores no será la misma, puesto que logra articular un discurso cinematográfico totalmente innovador: habla a través del silencio y puede sonar con largos planos estáticos plagados de detalles.

Jessica es a su manera, una Marcel Proust que no busca encontrar ‘su sonido’ sino el origen del mismo. El camino de ida de ese estruendo que repentinamente la sacó de sus sueños en la primera secuencia del filme y Memoria es una carrera donde la búsqueda de la identidad lleva a la protagonista a perderse en las calles del centro de Bogotá donde prácticamente la misma Tilda Swinton contempla su mismo entorno lleno de silencios. Ella no busca el tiempo perdido, atraviesa una etapa de su vida sin volumen y quiere ‘ese’ ruido para ella misma. 

Los momentos musicales de ‘Memoria’ son precisos y me es inevitable no pensar en ellos como si no se tratara de manchar una hoja en blanco con gotas de tinta. Las piezas ejecutadas por César López se salen de lo tradicional y logran encajar con el argumento pensado por Apichatpong Weerasethakul que a su vez supervisó el proceso de composición del colombiano. Llegaba en las noches para sentarse junto a López y este a su vez, empezaba a interpretar en piano la canción preparada para el director tailandés.

  • No, por ahí no es-. Decía el realizador antes de marcharse.  

El proceso se repitió por más de una semana en el que el ensayo y error fueron las claves de la ecuación. López dio con la sonoridad precisa que Apichatpong buscaba para su película. 

La sincronía entre músico y director brotó naturalmente, el tiempo de composición de la pieza no solo dio frutos, sino que era la pieza que encajaba a la perfección en el largometraje. Pieza relativamente fácil de apreciar puesto que los momentos musicales resaltan por encima de una película que prácticamente solo tiene sonidos de ambiente.

Ha recibido la ‘etiqueta’ de liderar la banda sonora del posconflicto en Colombia, es por esa razón que su aporte con la música a la cultura ha tenido una amplia relación con múltiples comunidades a lo largo del territorio nacional. Si bien ‘Memoria’ no tiene relación alguna con este momento socio político; César López era el indicado para musicalizar una historia fuera de los lugares comunes que se han rodado en el país. Una etérea secuencia de piano con tintes de Jazz que van a sorprender cualquier persona que vaya a ver la película.

Memoria es un viaje que además de recorrer un territorio, logra caminar sobre las planicies de la conciencia y del ser que busca encontrarse constantemente. Quizás no solo es un sonido, tal vez sea un color, una conversación o uno de los paisajes retratados por Apichatpong en una película que ganó el premio del jurado en el Festival de Cannes de este año, una ecuación de la que no solo hizo parte Tilda Swinton sino también un Elkin Díaz que se envolvió de lleno en la atmósfera contemplativa del filme y un carismático Juan Pablo Urrego; junto con un gran performance de Jeanne Balibar lograron cada uno hacer mancuerna con Swinton para entregarle al espectador una estructura dramática como pocas veces logramos apreciar en una película.

Proust, al igual que Jessica; emprendieron un camino en busca del tiempo perdido: cada uno a su manera. Una Magdalena se transforma en un ruido indescriptible para que se abra un telón en el que Jessica tendrá que taparse los oídos para dejar de escuchar hacia fuera y hacerlo hacia sus adentros. 

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FICHA TÉCNICA

Título: Memoria.

País: Colombia, Tailandia, Francia, Alemania, México, Qatar, Reino Unido, China y Suiza. 

Dirección: Apichatpong Weerasethakul,

Reparto: Tilda Swinton, Elkin Diaz, Jeanne Balibar, Juan Pablo Urrego

Música: César López