Star Wars: The last Jedi - John Williams

 

Esta semana las salas de cine colombianas recibieron con enorme expectativa, fanatismo y emoción la más reciente entrega de Star Wars. El año anterior se entretuvo a la audiencia con un anexo a la historia, un capítulo intermedio que agrandaba el universo de George Lucas pero sin duda aquello no fue capaz de calmar la voracidad de los seguidores de la saga. Junto a un nuevo director, Rian Johnson, y a la cabeza de una banda sonora en manos del mismísimo John Williams, compositor que ha acompañados todos los episodios de la aventura Jedi (a excepción de la entrega de Rogue One), Star Wars: The last jedi se impuso con brío, dramatismo y una curiosidad tremenda que respondía a las incógnitas de esta nueva trilogía.


Todo buen Jedi sabrá por excelencia que el equilibrio es la premisa máxima de la galaxia, con ella se rige el orden, el bien y el mal. John Williams es maestro en el arte, y con esta película me atrevo a decir que su intención no era otra que alcanzar dicha armonía entre lo clásico que exige una película del calibre de la saga y la necesidad de inventiva, renovación y superación de los trabajos anteriores para mantener enganchados a los viejos y nuevos fanáticos. De este modo es notoria la combinación de nuevas piezas que buscan generar mayor dramatismo en la película, teniendo en cuenta que esta entrega cuenta con momentos de mayor suspenso, giros en la historia y sorpresas inesperadas que requieren de piezas mucho más incidentales, junto con las composiciones tradicionales que llenan de heroísmo la historia y sirven para exaltar a una audiencia que ha estado en todas las generaciones del linaje de los Skywalker.


De igual manera se conversa el estilo propio del compositor, algo que puede comprobarse en sus trabajos en las tres primeras películas de Harry Potter, E.T e Indiana Jones. Su trabajo se resalta por sinfonía que integran varios elementos y que están perfectamente sincronizados y se van orquestando uno a uno para al final crear una fusión entre todos ellos que es lo que aviva las emociones de la audiencia. Pensemos dichas piezas como una apertura, en donde habitualmente se inicia con notas de uno u otro instrumento de cuerda o viento y que se siguen de estridentes impactos de percusión y empieza un incremento en el tono, en el ritmo, y en la intensidad de los sonidos: mágicamente crea toda una atmosfera de tensión, nerviosismo, pero de éxtasis, perplejidad, una sana ansiedad necesaria en el cine y un encanto luego de que arriba la recesión con la cual se temperan las sensaciones del público.


Algo muy particular de esta saga, que podría abonársele por el hecho de su larga trayectoria además de mantener una línea narrativa similar en cada entrega, es que ha logrado anclar diferentes partituras a elementos de la historia: el jedaismo, la Primera Orden, la Rebelión. La Primera Orden se compone de notas más bien catárticas, preocupantes, que contienen algo de militarismo en su música. La Rebelión es un poco más fluida, inspiradora y triunfal, aflautada y rápida. Estas diferencias, que se vienen creando desde la primera cinta (Star Wars: Episode IV-A New Hope). El trabajo de Williams es indispensable para la saga, y con esta pieza logra una renovación excelente, muy meritoria, que a su vez es un factor clave para el enorme disfrute de la película.